sábado, 17 de agosto de 2013

XII

     -Te pareces más al Bernard que conocí en Malpaís -dijo, cuando Bernard en tono quejumbroso le hubo confiado su fracaso-. ¿Recuerdas aquella primera vez que hablamos fuera de la casucha? Ahora eres como entonces.

     -Porque vuelvo a ser desdichado, he aquí el porqué.

     -Bueno, pues yo preferiría ser desdichado antes que gozar de esa felicidad falsa y embustera que tenéis aquí.

     -¡Hombre, me gusta eso! -dijo Bernard con amargura-. ¡Eres el culpable de todo! Al negarte a asistir a mi fiesta lograste que todos se pusieran en contra mío.

Bernard sabía que lo que decía era absurdo e injusto; admitía en su interior, e incluso lo hubiera admitido a viva voz, la verdad de todo lo que el salvaje le estaba diciendo acerca del poco valor de unos amigos que, ante tan insignificante provocación, podían trocarse en feroces enemigos. 


Un mundo feliz - Aldous Huxley

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