Una parte de ella lo comprendía totalmente, algo no estaba funcionando.
Trataba de buscar alguna nueva receta para sacar de su vida el sabor de la rutina: dormir, levantarse tarde, llegar muerta al mediodía, darse un baño tibio, cenar, leer un poco, dormir... y así otra vez esa misma ronda perfecta que giraba siempre en sentido único la estaba matando lentamente.
Los recuerdos, siempre tan dulces y mortales llegaban de vez en cuando con la lluvia de la madrugada, a veces la hacían sonreír, otras veces simplemente la hacían esconder la cabeza bajo las sábanas y ahogar su llanto en esa almohada que atesoraba el aroma suave de su cabello.
Estiraba un brazo hacia adelante, como buscando algo, tal vez queriendo sentir el cuerpo de ese alguien que una vez fue suyo, que una vez fue capaz de hacer de cada noche un momento de amor, fantasía y pasión que le recordaba que estaba viva, era amada y profundamente feliz. Sin embargo esa mano solo hacia contacto con el vació confirmando la soledad...
Ella lo sabia, había acabado y aunque ponía todo el esfuerzo posible por combatir esa tristeza que sabia disimular tras esa sonrisa soñadora, sus ojos cristalinos reflejaban un dolor casi real que ella no podía abandonar... ¿o ese dolor no la quería dejar a ella? Lo único que sabia era que había aprendido a convivir con él y no importaba, de todas formas solo dolía cuando la lluvia caía y le susurraba: Estás sola, él se ha ido.
La anestesia general de corazón era la rutina, eso calmaba bastante bien ese dolor durante todo el día, por la noche ya el sueño se encargaría de apagar su mente hasta que llegase el amanecer y una vez mas la rutina fuese inyectada en su vida al llegar la mañana. Era letal a largo plazo, pero era mejor que morir al instante.
Quizás en algún momento aparecería una mejor cura, algo que como una vez la había hecho tan feliz le devolviera esa sensación que el amor que se había ido fue despedazando a su paso.
martes, 25 de diciembre de 2012
sábado, 22 de diciembre de 2012
Errores
¿Qué buscas, viejo amigo?
Después de tantos años...
¿a qué vienes con sueños que albergaste
bajo cielos ajenos,
muy lejos de tu tierra?
martes, 4 de diciembre de 2012
Depende...del...día
¿Es rara, no?
La nostalgia...
Porque tener nostalgia en sí no es malo, eso es que te han pasado cosas buenas y las echas de menos.
Yo por ejemplo no tengo nostalgia de nada, porque nunca me ha pasado nada tan bueno como para poder echarlo de menos...eso sí que es una putada.
¿Se podrá tener nostalgia de algo que aún no te ha pasado?
Porque a mi a veces me pasa.
Me pasa que me imagino como van a ser las cosas, con los chicos por ejemplo, o con la vida en general...
Y luego me da pena cuando me acuerdo de lo bonitas que iban a ser, porque iban a ser PRECIOSAS.
Y luego cuando lo pienso me da nostalgia, cuando me doy cuenta de que aún no han pasado y que a lo mejor no pasan nunca...
La nostalgia...
Porque tener nostalgia en sí no es malo, eso es que te han pasado cosas buenas y las echas de menos.
Yo por ejemplo no tengo nostalgia de nada, porque nunca me ha pasado nada tan bueno como para poder echarlo de menos...eso sí que es una putada.
¿Se podrá tener nostalgia de algo que aún no te ha pasado?
Porque a mi a veces me pasa.
Me pasa que me imagino como van a ser las cosas, con los chicos por ejemplo, o con la vida en general...
Y luego me da pena cuando me acuerdo de lo bonitas que iban a ser, porque iban a ser PRECIOSAS.
Y luego cuando lo pienso me da nostalgia, cuando me doy cuenta de que aún no han pasado y que a lo mejor no pasan nunca...
lunes, 3 de diciembre de 2012
Se apagó la luz
Me gustaría decir tantas cosas que no me salen las palabras.
Se fue la ilusión y con ello la sonrisa de mi cara.
Se fue por no darte lo que necesitabas.
Te extraño.
Te necesito.
Me dueles.
Se fue la ilusión y con ello la sonrisa de mi cara.
Se fue por no darte lo que necesitabas.
Te extraño.
Te necesito.
Me dueles.
jueves, 8 de noviembre de 2012
Días de lluvia
Eres manantial de agua viva,
espuma del mar que besa la arena,
valle de eternas nieves,
crisol donde se funde el amor;
estrella de la mañana,
lucero vespertino,
escarcha de pétalos de magnolias,
zumo de jazmines,
gota de rocío;
rosa blanca,
esmeralda maravillosa,
brazos de espuma nacarada,
rostro de blancura de luna de agosto.
Ávida de contemplarte eternamente.
espuma del mar que besa la arena,
valle de eternas nieves,
crisol donde se funde el amor;
estrella de la mañana,
lucero vespertino,
escarcha de pétalos de magnolias,
zumo de jazmines,
gota de rocío;
rosa blanca,
esmeralda maravillosa,
brazos de espuma nacarada,
rostro de blancura de luna de agosto.
Ávida de contemplarte eternamente.
lunes, 5 de noviembre de 2012
Poesía
No olviden que a pesar de todo lo que les digan, las palabras y las ideas pueden cambiar el mundo. Les contaré un secreto: no leemos y escribimos poesía porque es bonita. Leemos y escribimos poesía porque pertenecemos a la raza humana; y la raza humana está llena de pasión. La medicina, el derecho, el comercio, la ingeniería...son carreras nobles y necesarias para dignificar la vida humana. Pero la poesía, la belleza, el romanticismo, EL AMOR,...son cosas que nos mantienen vivos.
viernes, 2 de noviembre de 2012
Nada más
Yo no quiero más luz que tu cuerpo ante el mío:
claridad absoluta, transparencia redonda.
Limpidez cuya extraña, como el fondo del río,
con el tiempo se afirma, con la sangre se ahonda..
¿Qué lucientes materias duraderas te han hecho,
corazón de alborada, carnación matutina?
Yo no quiero más día que el que exhala tu pecho.
Tu sangre es la mañana que jamás se termina.
No hay más luz que tu cuerpo, no hay más sol: todo ocaso.
Yo no veo las cosas a otra luz que tu frente.
La otra luz es fantasma, nada más, de tu paso.
Tu insondable mirada nunca gira al poniente.
Claridad sin posible declinar. Suma esencia
del fulgor que ni cede ni abandona la cumbre.
Juventud. Limpidez. Claridad. Transparencia
acercando los astros más lejanos de lumbre.
Claro cuerpo moreno de calor fecundante.
Hierba negra el origen; hierba negra las sienes.
Trago negro los ojos, la mirada distante.
Día azul. Noche clara. Sombra clara que vienes.
Yo no quiero más luz que tu sombra dorada
donde brotan anillos de una hierba sombría.
En mi sangre, fielmente por tu cuerpo abrasada,
para siempre es de noche: para siempre es de día.
MIGUEL HERNANDEZ
corazón de alborada, carnación matutina?
Yo no quiero más día que el que exhala tu pecho.
Tu sangre es la mañana que jamás se termina.
No hay más luz que tu cuerpo, no hay más sol: todo ocaso.
Yo no veo las cosas a otra luz que tu frente.
La otra luz es fantasma, nada más, de tu paso.
Tu insondable mirada nunca gira al poniente.
Claridad sin posible declinar. Suma esencia
del fulgor que ni cede ni abandona la cumbre.
Juventud. Limpidez. Claridad. Transparencia
acercando los astros más lejanos de lumbre.
Claro cuerpo moreno de calor fecundante.
Hierba negra el origen; hierba negra las sienes.
Trago negro los ojos, la mirada distante.
Día azul. Noche clara. Sombra clara que vienes.
Yo no quiero más luz que tu sombra dorada
donde brotan anillos de una hierba sombría.
En mi sangre, fielmente por tu cuerpo abrasada,
para siempre es de noche: para siempre es de día.
MIGUEL HERNANDEZ
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