domingo, 15 de julio de 2012

Las cuatro estaciones

Cuenta la mitología griega que un día Perséfone estaba tranquilamente recogiendo flores en compañía de sus amigas las ninfas y de sus hermanas de padre cuando, de pronto, justo en el instante que iba a recoger un lirio, la tierra se abrió con una enorme grieta de la que emergió Hades, hermanos de su padre Zeus y dios del Inframundo, llevándosela con ella.
Su madre Deméter comenzó a vagar tristemente en busca de su hija, y al ser la diosa de la cosecha, la tierra se volvió estéril por la pena.
Zeus, con el corazón ablandado por la pena de su mujer, optó por pedirle a Hades que le devolviera a su hija. Sin embargo Hades, listo como pocos, le había dado de comer a Perséfone un grano de granada, y todo aquel que probara bocado de cualquier cosa en el Infierno, quedaba para siempre obligado a permanecer allí. 
Él no podía ver a su mujer penar de esa manera, dejando estéril todo lo que estuviera a su paso. Así, acordó con Hades que Perséfone pasara parte del año con él en el Infierno, y parte en la tierra, con su madre.
Hades aceptó, y desde entonces, Perséfone pasa parte del año en el Infierno y parte en la tierra. 
Este es el origen de las estaciones. El tiempo que Perséfone pasa en la tierra, Démeter es feliz, por lo que es tiempo de alegría para las flores, que renacen y se abren con esplendor y vivos colores. En cambio, cuando Perséfone pasa su parte del año correspondiente en el Infierno, las flores se entristecen y se cubren con la nieve y el frío del invierno...

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