viernes, 28 de diciembre de 2012

Para hacerme feliz hay que estar muy loco. Muy loco por mi.


Hoy le necesito. Abrazándome. Respirando el olor de su ropa. Escuchando su voz bajito, diciendo que no pasa nada.. que él va a estar ahí SIEMPRE. Rozando cada poro de su piel. De esa que relaja pulsaciones. Y me calma. Se me olvidaban los problemas. Y hasta parecía fácil escalar montañas de vida con él. Sabía exactamente donde tocarme, donde besarme, donde mirar.. que me hiciera sentir mejor.  Me gustaba sentarme en sus rodillas y llorar sin querer. Hablarle de la vida, sin que a veces escuchara una sola palabra mientras me besaba. Solíamos pensar que nuestro amor no acabaría nunca. Sólo será un paréntesis, una vida nueva que se acaba cuando vuelve a empezar la nuestra. Y él me hablaba de amor.. ay, amor. Cuánto tiempo. Qué raro se está haciendo este paréntesis. Y qué largo. Y cuánto queda.. Amor
Hoy, le necesito. Mañana quizá no. Mañana puede que me pierda entre las sábanas de algún amor de invierno. Puede que sienta celos del aire y quiera salir a buscar refugio. Mañana puede ser el mejor día de mi vida, y quizá no me acuerde de él. 
Cuando encuentre la calma, cuando recupere la cordura..quizá si. Pero mientras no. 

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