Hoy le necesito. Abrazándome. Respirando el olor de su ropa. Escuchando su voz bajito, diciendo que no pasa nada.. que él va a estar ahí SIEMPRE. Rozando cada poro de su piel. De esa que relaja pulsaciones. Y me calma. Se me olvidaban los problemas. Y hasta parecía fácil escalar montañas de vida con él. Sabía exactamente donde tocarme, donde besarme, donde mirar.. que me hiciera sentir mejor. Me gustaba sentarme en sus rodillas y llorar sin querer. Hablarle de la vida, sin que a veces escuchara una sola palabra mientras me besaba. Solíamos pensar que nuestro amor no acabaría nunca. Sólo será un paréntesis, una vida nueva que se acaba cuando vuelve a empezar la nuestra. Y él me hablaba de amor.. ay, amor. Cuánto tiempo. Qué raro se está haciendo este paréntesis. Y qué largo. Y cuánto queda.. Amor.
Hoy, le necesito. Mañana quizá no. Mañana puede que me pierda entre las sábanas de algún amor de invierno. Puede que sienta celos del aire y quiera salir a buscar refugio. Mañana puede ser el mejor día de mi vida, y quizá no me acuerde de él.
Cuando encuentre la calma, cuando recupere la cordura..quizá si. Pero mientras no.
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