viernes, 4 de noviembre de 2011

Tengo una jaquetona...

Dije que no iba a escribirte nada, lo sé, pero desde aquí no puedo hacer gran cosa hoy, aunque quisiera. Ya sabes que esas "cuatro cosillas" te las digo a menudo, me salen así, pero también sé que nunca están de más; por eso hoy, en tu día, me he planteado sacarte la sonrisa más grande que puedas regalarme.
Ya es el quinto cumpleaños que te felicito. ¿Quién lo diría? Te conocí cuando eramos dos mocosos y todavía seguimos siéndolos, aunque con más responsabilidades. Y aunque hace relativamente poco, eres una de las pocas personas que ha calado más en mi. Dices que no sabes que he visto en ti y creo que con la forma que tienes de tratarme y de preocuparte por mi es suficiente. Sabes que ante todo eres mi amigo; ese al que echas de menos cuando no ves, con el que puedes pasar horas y horas hablando y no tienes ganas de dejar de hacerlo, con el que discutes y eres incapaz de estar enfadada, ese al que le cuentas todo... Sinceramente, no hay persona en el mundo al que le haya contado tantas cosas mías como a ti, ¡te ha tocado! Por estas razones creo que he visto en ti más de lo que crees que tienes. No sé si son suficientes, pero para mí son las esenciales. Has estado en los momentos buenos pero también en los más malos que he pasado, y eso te lo voy a agradecer siempre.
Al final sólo se guardan los buenos momentos y contigo he tenido pocos pero de los mejores; como cuando nos fuimos a la playa en tu vespa y nos llevamos toda la tarde jugando a las cartas o cuando nos pusimos puos de cerveza en el Gambrinus y perdí mi autobús. Pero sin duda el mejor fue cuando te vi aparecer en Los Caños después de tanto tiempo sin vernos...sería el moreno de la playa, pero estabas más guapo que nunca.
Aunque a veces me entren ganas de pegarte una paliza cuando te pones tan chulito y me contestas lo más borde del mundo,  te lleves todo el día picándome, me haces madrugar cuando tienes que trabajar y yo puedo dormir hasta las tantas o me machaques en los juegos del ordenador (eso es porque aún no te has echao un pressing catch en la play conmigo que ahí si que te machaco beibi), o estés todo el día diciendo cosas toxinozas, en el fondo eres un tierno, me mandas cualquier cosa bonita como los "Buenos días, princesa" y es cuando me entran ganas de comerte enterito.
En fin, sabes que cuando me necesites voy a estar aquí, esto no hace falta que te lo diga. No sabemos como y cuando puede acabar esto, pero solo quiero que seas feliz siempre...
Felicidades gordito! Por otro año más aguantándonos (que conmigo tienes el cielo ganao, lo sé) y viendo la vida pasar. Que disfrutes los 22 añazos que ya verás que no van a ser tan mierdas como los 21....ahh y se me olvidaba....

No hay comentarios:

Publicar un comentario